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La sombra en el espejo

La sombra en el espejo
Foto: y i / Unsplash

Relatos Relatables — 05/01/2026 07:45

4 min Compartir X · WhatsApp · Telegram ·

Una joven descubre un oscuro secreto en su hogar que la conecta con un mundo sobrenatural. Su vida cambiará para siempre tras un encuentro inesperado con una sombra del pasado.

El viento soplaba con fuerza aquella noche, arrastrando hojas secas que danzaban en un torbellino de sombras. En una pequeña casa de campo, Clara se sentó frente al espejo de su abuela, un antiguo objeto que siempre había despertado su curiosidad. La superficie del cristal reflejaba no solo su imagen, sino también un aura de misterio que parecía envolverla. Desde que se mudó a aquel lugar, Clara sintió una presencia extraña, como si alguien o algo la observara con atención. La abuela siempre decía que el espejo guardaba secretos; palabras que Clara solía ignorar, pero que ahora resonaban en su mente con una urgencia inquietante.

Esa noche, mientras la lluvia comenzaba a golpear los cristales, Clara decidió investigar. Se acercó al espejo, tocando su marco desgastado por el tiempo. Al hacerlo, sintió un escalofrío recorrer su espalda. “¿Hay alguien ahí?”, murmuró, medio en broma y medio en serio. Para su sorpresa, la superficie del espejo titiló, como si respondiera a su llamada. Un instante después, vio una figura detrás de ella, reflejada en el cristal. Su corazón se detuvo. Se dio la vuelta, pero no había nadie. Regresó la vista al espejo, y la figura seguía allí, sonriendo con una expresión que era a la vez familiar y perturbadora.

—¿Quién eres? —preguntó Clara, su voz temblando. La figura se inclinó hacia adelante, como si quisiera cruzar el umbral entre los dos mundos. No podía distinguir sus rasgos, pero había algo en su presencia que la hacía sentir inquieta y atraída a la vez.

—Soy tu sombra —respondió con una voz suave, casi un susurro. Clara se estremeció. “¿Mi sombra? No entiendo.” La figura sonrió de nuevo, una sonrisa que parecía contener secretos perdidos en el tiempo.

—He estado esperando. Hay cosas que debes saber sobre tu familia, sobre nosotros.

Clara sintió que la urgencia de la situación la envolvía. La figura parecía estar atrapada en el espejo, y cada palabra que pronunciaba resonaba en su mente como un eco de advertencia. Sin pensarlo, se acercó más, sintiendo que su corazón latía con fuerza.

—¿Qué quieres decir? —preguntó, casi temiendo la respuesta. La figura se volvió más clara, y Clara pudo ver un destello en sus ojos, una chispa de conocimiento antiguo.

—Tu familia ha guardado secretos durante generaciones. Hay un poder en nosotros que ha sido olvidado, y es hora de que despiertes.

Clara sintió una mezcla de miedo y emoción. ¿Qué poder? ¿Qué secretos? En ese momento, un trueno resonó en el exterior, y el espejo tembló, como si respondiera a la tormenta. La figura parecía inquieta, y su rostro se tornó serio.

—Debes actuar rápido. Si no, me perderé para siempre.

Clara sintió que el tiempo se deslizaba entre sus dedos. La figura comenzó a desvanecerse, como si el cristal estuviera absorbiéndola. Fue un instante, pero Clara sintió que una conexión se forjaba entre ellas.

—¡Espera! ¿Cómo puedo ayudarte?

—Debes encontrar el libro —respondió la figura, su voz ahora un eco lejano. —El libro que guarda la historia de nuestra familia. Solo así podrás liberarme.

Antes de que pudiera preguntar más, la figura se desvaneció por completo, y Clara se encontró sola en la penumbra, frente a un espejo que ahora parecía más inquietante que nunca. La lluvia seguía cayendo, pero algo dentro de ella había cambiado. La intriga la empujó a investigar más sobre su familia, a adentrarse en los secretos que habían quedado ocultos durante tanto tiempo.

Pasaron los días, y Clara se dedicó a buscar el libro mencionado. En el desván, entre cajas de recuerdos y polvo, encontró un viejo diario de su abuela. Las páginas estaban llenas de historias sobre rituales familiares, poderes ocultos y una conexión con un mundo que había sido olvidado. Clara sintió que las piezas del rompecabezas comenzaban a encajar.

Con cada palabra que leía, la figura del espejo regresaba a su mente, y Clara decidió que no podía dejar que su sombra se perdiera. Una noche, armada con el conocimiento del diario, se sentó frente al espejo nuevamente.

—Estoy aquí —dijo con firmeza, sintiendo el poder de sus ancestros fluir a través de ella. La figura apareció de nuevo, más brillante que antes.

—Has llegado a tiempo. Ahora, juntos, podemos romper la cadena que nos ata y liberar el poder que hemos olvidado.

Clara sintió que el aire a su alrededor vibraba con energía. Juntas, comenzaron un ritual que resonaba con la historia de su familia, una danza entre lo conocido y lo desconocido. La figura sonrió, y Clara supo que no solo había liberado a su sombra, sino que también había reencontrado su propia esencia, uniendo el pasado con el presente en un lazo eterno.

El espejo, ahora repleto de luz, reflejó una imagen de Clara y la figura, entrelazadas como dos almas en un mismo destino. Desde aquel día, el hogar de Clara ya no fue solo un lugar de sombras, sino un refugio de luz y poder, donde los secretos del pasado se convirtieron en la fuerza del futuro.