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El eco de las estrellas perdidas

El eco de las estrellas perdidas
Foto: Luka Blanchette / Unsplash

Relatos Relatables — 06/01/2026 06:09

4 min Compartir X · WhatsApp · Telegram ·

En un remoto rincón del universo, un explorador encuentra un mensaje antiguo que cambiará su destino. Lo que parecía ser un simple eco, se convierte en el comienzo de algo monumental.

La nave espacial, un viejo modelo desgastado por los años, surcaba el vacío del cosmos como un pez en un océano de estrellas. El capitán, un hombre de mirada profunda y canas prematuras, había pasado más tiempo entre las constelaciones que en su hogar. Su misión era sencilla: explorar un sistema solar recién descubierto y registrar cualquier hallazgo. Sin embargo, lo que encontró fue más que eso; fue un grito ahogado en la inmensidad del espacio.

Mientras ajustaba los controles en la consola, un zumbido inusual interrumpió la monotonía del viaje. Su corazón se aceleró. ¿Un fallo en el sistema? No, era un mensaje, un eco antiguo que resonaba a través de los años luz. La pantalla parpadeó, revelando un conjunto de símbolos y patrones que danzaban ante sus ojos. No era un idioma conocido, pero había algo familiar en su estructura, algo que evocaba recuerdos olvidados.

—Capitán, estamos recibiendo una señal. No puedo identificar su origen —dijo la joven ingeniera, con la voz temblorosa. Ella había sido su compañera durante años, su apoyo en las misiones más difíciles.

—¿Podemos descifrarlo? —preguntó el capitán, girándose para mirar a su lado.

—No estoy segura. Pero hay un patrón. Quizás... quizás sea un mensaje de advertencia.

El capitán sintió cómo un escalofrío le recorría la espalda. No era la primera vez que se enfrentaba a lo desconocido, pero esta vez había algo en el aire, una tensión palpable que parecía vibrar con la energía del mensaje. Se acercó a la pantalla, intentando conectar los puntos entre los símbolos. Cada uno parecía contar una historia, un relato de antaño que se entrelazaba con el destino de mundos lejanos.

Con cada palabra que descifraba, la realidad se tornaba más inquietante. Hablaba de civilizaciones que habían alcanzado la grandeza, solo para ser consumidas por su propia ambición. El eco advertía sobre un cataclismo inminente, un ciclo que se repetía en el vasto universo. El capitán y la ingeniera intercambiaron miradas, conscientes de que lo que habían encontrado era más que un simple mensaje; era una advertencia.

—¿Y si no solo es un eco? —sugirió ella, su voz casi un susurro. —¿Y si es una llamada a la acción?

Las palabras resonaron en su mente. Con el tiempo corriendo en su contra, decidieron seguir el rastro de la señal, que parecía provenir de un pequeño planeta en el borde del sistema. Al aterrizar, el paisaje era desolador, un mundo marchito que una vez había sido vibrante. Ruinas de una antigua civilización se alzaban ante ellos, sus estructuras desgastadas por el tiempo.

Mientras exploraban, descubrieron frescos en las paredes, grabados que contaban la historia de un pueblo que había alcanzado el apogeo de la tecnología, solo para caer en la trampa de su propia creación. Con horror, vieron cómo sus avances les habían llevado a la destrucción total.

—No podemos permitir que esto vuelva a suceder —dijo el capitán, con determinación. —Debemos llevar este mensaje de vuelta a la Tierra, advertir a otros.

Pero el tiempo se agotaba. La señal que habían seguido comenzó a debilitarse, como si el planeta mismo estuviera tratando de ocultar su historia. Con prisa, regresaron a la nave, pero antes de despegar, un temblor sacudió el suelo. Las ruinas comenzaron a desplomarse, como si el mundo estuviera intentando tragarse su pasado.

—¡Rápido! —gritó el capitán, acelerando hacia la nave. Se adentraron en el interior justo a tiempo, mientras la tierra se partía a su alrededor, como un eco de lo que había sido.

Cuando la nave se elevó, el capitán miró hacia atrás, observando cómo el planeta se hundía en el olvido. Su corazón estaba pesado, sabiendo que habían escapado de la catástrofe, pero no de la responsabilidad que llevaban.

—Hemos encontrado el eco de las estrellas perdidas —murmuró, sintiendo el peso del mensaje en sus manos. —Y ahora, debemos asegurarnos de que no se pierda en el silencio del universo.

Con esa promesa resonando en su mente, la nave se adentró en el vasto cosmos, llevando consigo un legado de advertencia y esperanza, un eco que resonaría a través de las estrellas por generaciones venideras.